Hola chicas, os lo prometí y aquí tenéis la crónica de mi
cita con Bel Ami.
Atención, viene cargada de spoilers.
Bel Ami no puede competir con la turrada de “Resident Evil” duodécima parte, con el sosainas de Richard Gere o con Liam Nesson, Ewan Mc Gregor, Meryl Streep y Susan Sarandon en un mismo fin de semana. Los cines en los que se estrena no están en ningún centro comercial, son pequeñas salas reservadas para películas independientes que a veces dan la sorpresa y aguantan un mes entero en cartel. Fue allí donde vi Little Ashes. Aquí mal llamada Al límite.
Un inciso. Nunca entenderé porque en España se empeñan en cambiar los títulos a las películas. Para poner uno peor no lo pongas. Bel Ami se llama aquí, “Bel Ami, historia de un seductor”.
Sigamos. Llegamos pronto y no había casi gente en la entrada. La subida del IVA no ayuda a que en plena super-crisis la gente adulta vaya al cine. Porque no olvidemos que Bel Ami ha sido clasificada para mayores de 16 años. ¡Por supuesto sin palomitas! A Rob hay que respetarlo.
Entramos impacientes en una sala pequeña, para no más de 60 personas y se apaga la luz, un par de trailers y por fin una música evocadora y una caligrafía hermosa anuncian Bel Ami.
He de decir que me he leído la novela original y creo que Rob borda el papel de trepa, el que al principio se asombra de su suerte y que luego sin escrúpulo alguno decide su destino. Ni siquiera le hace falta ser inteligente, solo hacer lo que los maridos de las damas de la alta sociedad no saben.
Las mujeres, siempre en la sombra en esa bien retratada época, son las que le ayudan y de paso le cobran en carne. En mi opinión él solo se aprovecha de una de ellas, la hija de Virgine, de 16 años. Las otras tres mujeres saben muy bien en donde se están metiendo, sobre todo Clotilde y la viuda Forestier. Duroy no se detiene ante nada para conseguir lo que el más desea: dinero y prestigio. En el fondo es un ser egoísta y rencoroso pero no carente de corazón. El en realidad ama, a su manera, a Clotilde pero ella está casada y tiene una hija y en la época era impensable el divorcio honroso y conservar a tus hijos (léase Ana Karenina).
De Rob qué os voy a contar. ¡Cómo agarra y suelta corsés este hombre! Su rostro es caleidoscópico, cambia continuamente, a veces es dulce otras brutal, otras malvado, envidioso, todas los sentimientos, buenos y malos, son capaces de aparecer en esa bellísima cara.
Expresa perfectamente los estados de ánimo del turbulento Georges con una mirada, un gesto de su boca. Su impaciencia, su deseo... Cuando se desespera y llora y cuando se enfada… ¡Cómo se le hincha la vena, por dios!
Las escenas de sexo nos dejan ver bastante de la anatomía de Rob. (Suspiros). Su espalda con sus deseados lunares, parte de su culo, ¡uf! Y los trajes de época y las chisteras le sientan de maravilla. Se nota que le han maquillado para parecer mayor de lo era cuando rodó la película, le ponen ojeras (la hizo a principios de 2010, cuando tenía 23 años).
Con Uma también tiene momentos muy sexys. Y esos cuellos almidonados… Está guapísimo.
Ah y me encanta como se sienta levantando la levita, con estilo. Pero el final es lo que más me gusta cuando el toma las riendas y pone esas caras de canalla. Como mira a la pobrecita Virgine en la iglesia, la acosa y a su hija, como un ave de presa. Las husmea, en serio y todas caen.
Finalmente, cuando todo parece que se tuerce para Georges, de pronto todo da un giro. Una nueva jugada que le sale bien y acaba ganando sin proponérselo ni merecerlo. Obtiene todo lo que quería. ¿O no? Por qué ahí está Clotilde para recordárselo.
Las tres actrices principales están geniales y los actores que hacen de dos de sus maridos también. Tengo que citar a la actriz Holliday Grainger, que ya trabajó con Rob en “The Bad Mother´s Hand Book” y que está monísima. Quizás la película peca de cierto amaneramiento pero Rob simplemente brilla. Hay actores guapos a secas a los que no verías en un papel así. No me imagino al cara pan de Efron en el papel de Georges, por ejemplo. No tiene matices, Rob sí, se transforma. Gracias a él, Georges Duroy a ratos te da pena y a ratos te parece despreciable.
Arantza y yo salimos del cine encantadas de la vida, con la imagen de Georges en primer plano, iluminado por el sol, Yo, en particular, siempre que veo una película de Rob en el cine salgo con una sonrisa de oreja a oreja que parezco idiota. Rob divino, coincidimos las dos. Y después, tomando algo no podíamos dejar de hablar de esta escena o la otra.
La escena del acoso en la iglesia es memorable. Por cierto, Rob baila y no me creo que lo haga mal para nada. Es un exagerado.
No veo el momento de que salga el DVD y poder oír su voz, que la eché en falta porque en Rob asocio su cara y su voz, la tengo en mi cabeza y me resulta extraño oírle en español. Porque esa es otra, en este bendito o maldito país casi nada se estrena en versión original. Y es una pena porque es ahí donde creo que se captan mejor las interpretaciones, con la propia voz de los actores. Bueno, os recomiendo la película no una sino unas cuantas veces para poder captar todos los matices del personaje, que tiene muchos. No se puede decir que sea ni bueno ni malo, tiene sus razones para hacer todo lo que hace, estén bien o erradas. Y Rob consigue transmitir eso. Merece la pena, así que vedla en el cine que es donde realmente podemos demostrarle que apreciamos su trabajo.
Espero que os haya gustado esta crónica, chicas. Ahora espero soñar con carruajes, corsés, camisas con chorreras y DuRob en estado puro… y duro.
¡Y el jueves se estrena Cosmopolis! Así que prometo más.
