**Capitulo 57**
Autora: Irene Mendoza
CLIC --> AQUI PARA VER CAPITULOS ANTERIORES
Capítulo LVII: ´´Feelining good´´
Dicen en Grasse que la Provenza tiene el poder de cambiar a la gente, que
después de una semana en esa tierra, de los bruscos ademanes y el nerviosismo
de los recién llegados de las grandes ciudades queda bien poco. El recuerdo de
«la ville», como ellos llaman a París
o a cualquier gran capital, se difumina enseguida.
También me
acostumbré a pasear en bicicleta con Frank por las colinas y el pueblo de
Grasse y a vivir en aquella casa de campo. Para un neoyorkino como yo aquello
era todo un logro y Frank estaba impresionada de cómo me había adaptado.
Pronto me enteré de que Grasse también era un lugar famoso por ser donde vivió los últimos días de su vida Edith Piaf y por el pintor rococó de la Corte del Siglo XVIII, Jean-Honoré Fragonard, nacido en Grasse y que vivió allí durante la Revolución francesa. El Villa Museo Fragonard estaba dedicado a tan ilustre paisano.

En casa de las ´´tías´´ de Frank, como ella las llamaba a Solange y Pauline, el pan y las mermeladas eran caseras. Éstas eran sólo algunas de las muchas delicias con las que disfrutaba en Grasse. Allí tientan al goloso, ósea yo, en cada confitería y pastelería. Sus estanterías están llenas de siropes florales, peladuras de frutas recubiertas de chocolate o de azúcar, y la tradicional fougassette, un bizcocho aromatizado con la flor del naranjo que le salía de maravilla a Pauline y que Frank pronto aprendió a hacer.
Yo me había decantado por el jardín, más que por la cocina, y cortaba el césped, quitaba malas hierbas, cuidaba los frutales y plantaba flores y regaba, además de cuidar la huerta, que surtía a ´´Maison Mimosa´´ de verduras de temporada.
Acababa de plantar los tomates que saldrían ese verano. Era un pasatiempo muy entretenido e incluso cansado pero por alguna extraña razón el trabajo de agricultor, que yo achaqué al pasado rural de mis antepasados irlandeses, no se me hacía penoso si no todo lo contrario. Estuve orgullosísimo el día que divise el primer tomate en la planta.






















